jueves, 29 de noviembre de 2012

luz de luna. fin



Vale, os cuento el final de la excusión nocturna, pero el final del todo porque entre medias no hay nada reseñable, salvo que no dije a nadie lo que me había pasado, la gentucilla esta ya se ríe bastante de mí.

Poseso, que pagamos la cena y nos levantamos para irnos cuando oigo a la ñora “PEEDROOO” sí, como Pe pero el premio no era para Almodóvar, “DILE A TU JEFA QUE MAÑANA NO COMPRE PATATAS, SI ESCARBA AQUÍ UN POCO SEGURO QUE ENCUENTRA” señalando el sitio donde yo había estado sentada.

Que mal le sienta el vino.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

buenos días, en que le puedo ayudar?



La ñora me ha convencido para que intente venir a trabajar un poco mas cerca de casa, así que esta mañana he echado los papeles para pedir una comisión de servicios en mi pueblo.

A la media hora ya me había arrepentido.

Estoy atendiendo un mostrador y llega una señora rubia, de esas de pelucón, bolso, tacones…
Fly, cuánto tiempo!!!
Me la quedo mirando, piensa, piensa, piensa quien coño es. Ufff, menos mal que me ha dado datos.
Joder que mal rato he pasado, y no sé por qué, ya debería estar acostumbrada porque nunca conozco a nadie.

No quiero ni pensar las veces que me puede pasar esto si consigo que me manden a trabajar a mi pueblo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

luz de luna



Hemos quedado a cenar en un restaurante a unos tres kilómetros de casa y tengo varias opciones para ir, una es esperar a la ñora y llegar a las mil, otra es ir con mi coche pero voy a beber, otra es que venga alguien a recogerme y queda la opción descabellada, ir caminando. 

Sí, he ido caminando, a ver, sería una buena opción si viviera en una ciudad pero resulta que vivimos en una casita de campo, con lo cual, el camino es entre pinos, olivos, vides…
Calculo el tiempo que voy a tardar por una ruta llena de atajos y echo a andar toda arregladita, sin linterna ni na que para eso hay luna. Nada más salir chof, chof, joder. ¿sabéis que lleva tres semanas lloviendo, verdad? Pues yo parece que no me he enterado, el primer atajo incluye un camino sin asfaltar y ya voy de barro hasta las orejas. Lo que había imaginado  como un bonito paseo nocturno se está convirtiendo en un baile de charco en charco nada divertido, voy a llegar preciosa. A todo esto me suena el teléfono.
¡A ver si te va a pasar algo!
Qué me va a pasar????
Nada mas colgar pierdo toda la seguridad de ese “¿qué me va a pasar?” desaparece porque me empiezan a pasar por la cabeza barbaridades cada vez peores.

Por qué me meteré en estos líos, de noche por todo el mundo, sola en medio de ninguna parte, engorriná de barro y muerta de miedo.